¿Es malo el Ingreso Mínimo Vital?

24/06/2020

Mucha expectativa en España al abrirse el plazo para la solicitud del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Este beneficio que tiene un aire de izquierda fue diseñado por la Segunda Vicepresidencia de Pablo Iglesias quien trabajó codo a codo para ello con José Luis Escrivá, Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Ambos invocan principios constitucionales, para justificar la necesidad del Ingreso Mínimo Vital (IMV), entre ellos la igualdad social y la libertad como derechos humanos fundamentales. De igual forma la intención gubernamental es homogenizar las rentas mínimas de inserción de las autonomías que ya existen.

Esta nueva prestación va desde los 462 euros para hogares unipersonales llegando hasta los 1.015 euros para el caso de los hogares con 5 miembros o más. Se deja abierta la posibilidad de que los territorios puedan incrementar esta renta mínima nacional con una especie de complemento autonómico.

El IMV fomentará la no incorporación a la vida laboral

La teoría de los programas que existen en diversos países de Europa para la renta mínima de inserción contempla establecer una base segura para los hogares con una renta y patrimonio bajo, hasta el momento en que se incorporen a la productividad económica.

La interrogante es si la aplicación de esta teoría realmente es efectiva para conseguir esa meta. Depende de dos grandes aspectos que si son solucionados podrían ser entonces estos programas idóneos para cumplir el objetivo:

1 - Las rentas mínimas constituyen un motivo perverso para que los beneficiados no se sumen a la economía productiva

No los invita a incorporarse a la economía productiva ni que trabajen en la economía del tipo sumergida. Si un hogar, por ejemplo, percibe una prestación de 1.015 euros pero uno de sus integrantes recibe una oferta de trabajo de 1000 euros.

Si la acepta o no, la prestación se disminuiría de 1.015 euros a 15 euros y el hogar seguirá recibiendo al final la misma renta de la economía formal. En definitiva, la persona rechazará todas las propuestas laborales a menos de que sea muy lucrativa.

Según el ministro Escrivá, se incluirán algunos elementos al Ingreso Mínimo Vital para erradicar esta situación: estar registrado en el Servicio de Empleo Público Estatal, otorgar bonos fiscales a empresas que contraten los servicios de los beneficiarios y la puesta en práctica de un periodo transitorio (temporal) para que en caso de que la persona encuentre empleo, la prestación social no disminuya en la misma proporción en que aumente el sueldo.

Para algunos estas medidas no solucionan el desincentivo y más bien tienden a la flexibilización de los requisitos iniciales. Si la persona recibe ofertas de trabajo y las rechaza debería en automático perder el IMV, también pudiera pedírseles a los beneficiarios que realicen trabajos sociales mientras se beneficien de la renta mínima.

2 - Las rentas mínimas tientan a los gobernantes a crear y mantener redes clientelares

El Gobierno es el responsable de que la economía funcione correctamente, y precisamente en el caso de España el excesivo intervencionismo del Estado, genera que las rentas mínimas se conviertan en una trampa de pobreza, volviendo a la población dependiente de papá Estado.

Si se quiere luchar contra la pobreza, la solución es hacer que la economía funcione eliminando las trabas y dando seguridad jurídica a las empresas con un mercado de trabajo flexible y dinámico que de pie a la inversión, aumentando de esta manera las fuentes de empleo.

Las rentas mínimas son una figura usada en muchas partes del mundo, y su concepto no es errado, solamente para que funcionen de manera correcta y no se desvirtúen, deben aplicarse como última instancia y dentro de una economía funcional para servir de catapulta a la incorporación a la vida productiva. Lo contrario es fomentar el clientelismo que se convierte en un problema adicional al que se quiere resolver.

¿Es malo el Ingreso Mínimo Vital?

RELACCIONADO CON ¿Es malo el Ingreso Mínimo Vital?

Historia amp